COLUMNA
EL HERALDO
No fue por mérito que entré a trabajar como periodista a El Heraldo, sino por la persistencia de mi madre, dueña de una peluquería por la que desfiló la alta sociedad barranquillera desde finales de la década del 70 hasta los primeros años de este siglo. Sin estudios avanzados, pero echada para adelante y buena
