«El glorioso Junior que viajó a medallo y salió…»
La afición ‘tiburona’ anhela ver coronarse campeón a su equipo esta noche en el Atanasio Girardot frente al Medellín. Hay una frase trillada en el fútbol: las finales no se juegan, se ganan. La pusieron de moda los jugadores del sur del continente, y los colombianos aprendieron a repetirla como loros cada vez que un
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«El glorioso Junior que viajó a medallo y salió…»
La afición ‘tiburona’ anhela ver coronarse campeón a su equipo esta noche en el Atanasio Girardot frente al Medellín.
Hay una frase trillada en el fútbol: las finales no se juegan, se ganan. La pusieron de moda los jugadores del sur del continente, y los colombianos aprendieron a repetirla como loros cada vez que un partido crucial se avecina. Esta noche en el estadio Atanasio Girardot, contra el Medellín, Junior tendrá que jugar, si no bien, por lo menos sí muy concentrado y con el cuchillo entre los dientes para regresar con la décima estrella a Barranquilla.
No importa si el equipo rojiblanco apuesta por esperar contra los palos la embestida de los antioqueños o si, como ha sido su tendencia, disputa el partido golpe a golpe, al igual que en el juego de ida en Barranquilla, que concluyó a su favor por marcador de 3-2.
Es una ventaja mínima, pero ventaja al fin y al cabo, y le permite a Junior la posibilidad de aferrarse al empate si el partido no da para más. Sea cual sea la estrategia del técnico Arturo Reyes, lo único que no es negociable, como enseñó el ‘Cholo’ Simeone, es el sacrificio: correr, sudar, meter.
El juego comenzará a las 8:00 p.m. y será conducido por Nicolás Gallo, árbitro que siempre ha estado en el ojo del huracán y cuya disignación no dejó conforme a ninguna de las dos instituciones. Pero es lo que hay. Y contra eso también tendrá que estar preparado Junior si quiere conquistar el título de la Liga, esquivo desde hace cuatro años.
Para entrar en el juego de las elucubraciones tácticas, Reyes podría mantener a los mismos once futbolistas que han llevado al Junior más lejos de lo imaginado o cambiar el estilo con la inclusión de otro central o un volante de ida y vuelta.
Desarmar el cuarteto de ataque conformado por ‘Cariaco’ González, José Enamorado, Déiber Caicedo y Carlos Bacca no debe ser una decisión fácil de tomar. El mundo podría venírsele encima al entrenador en caso de que su determinación no produzca el resultado esperado. De todos modos, la opción de que Léider Berrío ingrese por González está viva.
La otra alternativa es la inclusión de Brayan Ceballos para formar una línea de tres centrales con Peña y Olivera en busca de contrarrestar la ofensiva aérea del Medellín. ‘Cariaco’ también sería el elegido para salir del once titular.
«El semestre pasado no me quería ir porque quería cumplirle el sueño a mi madre, que era ser goleador y ser campeón. Estoy a un paso de conseguir las dos y voy a luchar por ello”, dijo en la rueda de prensa previa a la final el capitán del Junior, Carlos Bacca, quien suma 18 anotaciones en la Liga y tiene prácticamente asegurado el botín de oro.
Junior formaría con Santiago Mele; Wálmer Pacheco, Jermein Peña, Emmanuel Olivera, Gabriel Fuentes; Didier Moreno, Hómer Martínez, José Enamorado, Luis González, Déiber Caicedo; Carlos Bacca.
El Medellín, del técnico uruguayo Alfredo Arias, también repetiría nómina: Andrés Mosquera Marmolejo; Luis Orejuela, José Ortiz, Joaquín Varela, Daniel Londoño; Daniel Torres, Jaime Alvarado, Edwuin Cetré, Yairo Moreno; Luciano Pons, Brayan León.
El ambiente en el Atanasio, sobra decirlo, será hostil. La afición del Medellín está convencida de que su equipo remontará la serie, por lo que empujará a sus jugadores contra el arco de Junior. Sin embargo, con el paso de los minutos esa presión podría jugar en contra si el ‘Poderoso’ no consigue irse en ventaja. La mesa está servida.
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